Una emotiva ceremonia conmemoró el aniversario del arribo de las religiosas, quienes han dejado una huella imborrable en la educación y la fe de la ciudad. Como homenaje, se emplazó un sillón frente al antiguo edificio.
En un clima de profunda gratitud y recogimiento, la comunidad educativa del Instituto La Inmaculada celebró un hito histórico: los 85 años de la llegada de las Hermanas Siervas del Espíritu Santo a la ciudad de Apóstoles.
Desde aquel primer desembarco, las religiosas han sido pilares fundamentales en la promoción de la educación y la fe, sirviendo incansablemente a la comunidad apostoleña. Su labor, caracterizada por un amor y dedicación inquebrantables, ha sido un ejemplo inspirador para generaciones de vecinos.
Incontables alumnos han atravesado las aulas de la institución, siendo abrazados por la dedicación y el amor de las hermanas. Este legado, considerado un verdadero tesoro por la comunidad, se ha convertido en una huella imborrable que se seguirá compartiendo y multiplicando durante muchas generaciones más.
Como parte de los actos conmemorativos, se emplazó un sillón frente a las puertas del antiguo edificio de la institución. Este elemento simboliza el descanso, pero también la presencia constante y es un recordatorio visual del esfuerzo, la constancia y el amor absoluto de las hermanas a su labor. La comunidad se unió en este homenaje para agradecer su entrega y celebrar su permanencia en el corazón de Apóstoles.



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