Estás escuchando: -
Imagen del programa

Avanza una masa de aire antártica sobre Argentina: por qué esta irrupción de frío es diferente y mucho más extrema


Una masa de aire de origen antártico comienza a avanzar sobre el sur de Sudamérica. Su procedencia y sus características explican un episodio de frío mucho más intenso que el de las irrupciones polares habituales. Los principales impactos sobre el territorio argentino.

Desde este martes 30 de junio, una masa de aire de características antárticas comenzó a expandirse sobre el extremo sur de Sudamérica y avanzará progresivamente hacia gran parte de Argentina, dando lugar a un episodio de frío excepcional por su intensidad, aunque en este caso puntual no tanta persistencia.

Aunque muchas veces se habla de "aire polar" para describir cualquier ingreso de bajas temperaturas, en esta ocasión el fenómeno presenta una particularidad importante: el aire tiene un origen antártico, es decir, se formó sobre el continente más frío del planeta antes de desplazarse hacia latitudes más bajas.
Ese detalle marca una diferencia significativa. Mientras las masas de aire polar suelen generarse sobre los océanos que rodean la Antártida o en sectores subantárticos, las masas de aire antárticas nacen sobre la extensa superficie helada del continente, donde la radiación solar es mínima durante el invierno y el enfriamiento del aire alcanza niveles extremos.

Qué diferencia a una masa de aire antártica de una polar

 
La consecuencia más evidente es la temperatura. El aire antártico llega con un contenido de frío mucho mayor y una atmósfera muy estable, seca y densa. Al avanzar hacia el norte, desplaza al aire más templado y favorece un marcado descenso térmico que puede extenderse durante varios días.

Las masas de aire polar, en cambio, son bastante más frecuentes en Argentina. Si bien también provocan irrupciones de frío, suelen moderarse parcialmente durante su recorrido sobre el océano y, en muchos casos, pierden intensidad antes de alcanzar el centro y norte del país.

Las irrupciones antárticas, por el contrario, logran conservar una mayor parte de su frío original, especialmente cuando avanzan impulsadas por una circulación atmosférica favorable que permite el ingreso directo desde altas latitudes sin atravesar extensas zonas oceánicas templadas.